martes, 23 de septiembre de 2014

“sobre la fotografía”-capitulo-3

“sobre la fotografía”

susan sontag



Capitulo 3: objetos melancólicos

La fotografía se consolida como surrealista sobre todo en su contenido, tocando temáticas mucho más desbordantes y complicadas que en la pintura. El legado surrealista en fotografía llegó a parecer trivial a medida que el repertorio de fantasías y accesorios, y la fotografía surrealista ofreció sobre todo retratos de un estilo amanerado reconocible en cuanto al uso de las mismas convenciones decorativas introducidas por el surrealismo en otras artes, especialmente en la pintura, el teatro y la publicidad. La fotografía no parece tener intenciones del artista y tiene una existencia más libre y casi accidental.


Lo que hace surreal a una fotografía no es el aspecto inconsciente como sostenían los militantes surrealistas, sino que es una representación de un tiempo que ya no es, un mensaje del pasado y una realidad apartada,
es un vínculo entre la nostalgia y el paso del tiempo, una forma de luchar contra el irremediable paso del tiempo y, por tanto, constituye un mecanismo de defensa contra la angustia que provoca ese paso del tiempo.

La melancolía mueve a los fotógrafos a registrar con sus cámaras aquellas cosas que no corresponden con las realidades oficialmente aceptadas sino por aquellas que se encuentran ocultas y con peligro de extinción y pueden pasar al olvido sino se las mantiene en una imagen fotográfica.
Un aspecto del surrealismo en la fotografía es que puede estar entre clases sociales, tanto en la pobreza y en la riqueza, lo que define lo surreal es la distancia tanto social como temporal que impone la cámara.
Muchos fotógrafos algunos muy distintos entre sí, lo que los conecta es esa avidez por tomar fotografías que sin importar el motivo por lo que lo hacen tienen en común que, capturan con un fotografía una muestra del pasado coleccionable y
Conservar aquello que nos interese.

 

 

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