El beso de Judas
Fotografía y verdad
Joan Fontcuberta
LA TRIBU QUE NUNCA EXISTIÓ
capitulo-6
En 1966 en las Filipinas se encontró una pequeña civilización llamada “Tasay” que vivían “en el nivel de civilización de la edad de piedra”. Resulta curioso cómo pueden subsistir comunidades que, aun viviendo en la misma época, les separan millones de años de evolución.
Parece ser que eso fue lo que pensó el que era entonces presidente de Las Filipinas, Ferdinand Marcos, puesto que llevó a cabo un plan de protección de aquella minoría étnica. Cuando la situación se dio a conocer al mundo, los tasay pasaron a convertirse en una atracción y Marcos quedaría como el protector de tal riqueza cultural. La sorpresa llegó cuando al cabo de unos años se encontraron a los supuestos miembros de la tribu vistiendo “ropas de calle” en una casa de paredes de hormigón y tejado.
Se había descubierto el pastel.
Tenemos ante nosotros el poder del marketing y de la propaganda electoral. Marcos ganaría la imagen de protector del pueblo mientras que nosotros, analistas, sumaríamos una decepción más causada por la hipocresía característica de la humanidad.
Este dilema lleva al autor a hablar sobre la manipulación que la fotografía puede llevar a cabo y diferencia dos tipos de fotografía: la directa (la más realista) y la manipulada. Cuando se habla de creación, se sobrentiende manipulación. Es una definición alternativa, Una cosa es tomar una fotografía seleccionando la luz, el encuadre, el objeto y demás parámetros, y otra muy distinta es modificar las condiciones que alejen la imagen de la realidad.
se habla sobre el fotomontaje como del reencuadramiento. Ambas técnicas se prejuzgan como mecanismos sencillos y no demasiado relevantes a la hora de manipular imágenes y por tanto su contenido informático, sin embargo son capaces de distorsionar el original hasta convertirlo en la propaganda que a uno le interesa. Es curioso analizar el poder que puede encerrar una técnica sencilla como el encuadre, y pienso que es importante tener en cuenta dicho poder pues puede ser fácil descontrolarlo y obtener resultados completamente opuestos al deseado.
Se pone como ejemplo una tribu inventada. Todo entorno a esa celebración era falso: las imágenes, objetos, videos, nombres, se pudo ver como una gran parte de los espectadores salían confundidos de la exposición y creyéndose lo que acaban de ver, a parte de la información manipulada o falsa, Hay personas escépticas y personas que lo son menos, personas a las que las cosas le entran por los ojos, y que es por tanto más fácil de engañar.
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