El beso de Judas
Fotografía y verdad
Joan Fontcuberta
LA CIUDAD FANTASMA
capitulo-5
El “documentalismo subjetivo” aquellos reportajes fotográficos destinados a documentar, pero que difícilmente consigue dejar de lado la subjetividad. Los artistas realizaban dichas fotografías para documentales, para mostrar sucesos que ocurrían cada día. Sin embargo, acabarían por dejar su huella personal en dicho documentales. Las fotografías irían adquiriendo tonalidades personales y efectos retóricos. Esto es comprensible ya que si el artista se siente identificado con un hecho –demolición de casas, zonas industriales, sectores sociales los pueblos acabados por las crisis económicas, o por algún desastre natural, sirvió como tema para muchos fotógrafos, cualquier cosa relacionada con el progreso.
Es inevitable no criticar y denunciar la aprehensiva situación en la que se puede encontrar. Por ello, cuando llegan los años 80, con movimientos “revolucionarios” y demás, en comprensible que dicho documentalismo subjetivo desaparezca dejando paso a las denuncias.
Llorens pretende con sus fotografías marcar un antes y un después, una clara ruptura temporal marcando dos mentalidades, ideologías y, casi, sociedades distintas.
Documentar objetivamente debe de ser bastante complicado, y más si hablamos de fotografía que suele ir acompañado de creatividad. Por ello creo que para encontrar el equilibrio perfecto uno debería limitarse a plasmar aquello que ve con los ojos, paisajes amplios, que la imagen contenga mucha información.
Los cambios drásticos que sufría la sociedad a finales del siglo XX y cómo las cámaras y las fotografías no estaban preparadas para dicha alteración. Por ello uno debe cuestionarse siempre si lo que está viendo en una fotografía es una representación exacta de la realidad o si contiene caracteres propios del artista, si lleva detrás de una intención concreta.
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