El beso de Judas
Fotografía y verdad
Joan Fontcuberta
“VIDENCIA Y EVIDENCIA”
capitulo-3
La fotografía se asemeja a la escritura y
por lo tanto, ésta, no deja de ser un lenguaje escrito. En él, se abre
el capítulo con una interesante introducción extraída de un capítulo de la
mitología egipcia, el Dios Thot defiende la escritura ante el Dios Rey Amón,
éste le dice que lo que ha creado no es bueno para la memoria si no para la
rememorización y lo que les daba a sus discípulos no será la verdad sino un
vago reflejo ya que los que aprendan dicho arte se creerán omniscientes y en
general lo ignorarán todo, su compañía será tediosa porque tendrán la
apariencia de ser gente sabia, sin serlo realmente y oirán muchas cosas sin haber
aprendido nada.
Hace
un planteamiento en el que se nos muestra a la fotografía como algo que le abre
camino a la amnesia y por lo tanto, a una reafirmación de la vida.
“Tanto nuestra noción de lo real como la esencia de nuestra identidad individual dependen de la memoria. No sabríamos que somos y careceríamos de esencia, por lo tanto, la fotografía, siendo una prolongación de la memoria, es a su vez una prolongación de nuestra esencia e identidad.
“Tanto nuestra noción de lo real como la esencia de nuestra identidad individual dependen de la memoria. No sabríamos que somos y careceríamos de esencia, por lo tanto, la fotografía, siendo una prolongación de la memoria, es a su vez una prolongación de nuestra esencia e identidad.
El capítulo trata sobre todo del afán por impregnar de
recuerdos nuestra existencia para no olvidar que una vez estuvimos vivos. Vemos
varias citas como la novela de The man who nerver forgot de Robert Silverberg o
la obra proyectada al infinito de Friedl Kubelka-Bondi que se fotografío
durante dos años de su vida.
Al
momento de ver la fotografía como una manera de reforzar la felicidad de los
momentos fotografiados, para afirmar aquello que nos complace, para cubrir
ausencias, para detener el tiempo y para posponer la muerte, se está
manipulando no solo los recuerdos y la memoria, sino la realidad en general, lo
cual, me reafirma el hecho de que “no existe la realidad en la fotografía”
la
memoria, y la fotografía como una manera de manipularla y moldearla de manera
tal, que terminamos por fotografiar, y a su vez recordar, sólo lo que queremos,
siempre y cuando seamos capaces de discriminar los recuerdos y llegar a
olvidar.
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